Archivo | marzo, 2015

…SINO GRITOS

28 Mar

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«No existe la locura sino gente que sueña despierta». Princesa Inca.

En Las Canicas todo palidece al lado de este poema. Inevitable. Necesario. Magnífico.

Cuando lo escuché, me golpeó con tal violencia que no puedo quedármelo. Liberada del grito, de la voz y del mordisco despiadado que zarandea a su presa hasta la conmoción, regreso a mi dulce vulgaridad, a mi hermosa rutina: Al lenguaje gozoso de los árboles, de los objetos, de las esquinas, de los balcones. A mirar el revés de las cosas. A buscar las púas que ponen música a la vida…

Lo cuelgo aquí para que arda, para que abrase.

No son palabras sino gritos

Que la poesía haga daño. Que meta la mano hasta arrancarte
el estómago.
Que la poesía no sea hermosa ni nos haga acudir a teatros,
a salas de actos pulidas y con sillas en fila.
Que la poesía provoque el vómito, la fiebre, que no nos deje
dormir en mitad de la noche.
Que no venga después de ella el amor, la calma o una cena,
que venga el hueco, la vigilia, el laberinto, el vagabundeo sin
origen ni final.
Que no haya final después de ella, que agarre los ojos y los
vacíe
para poder ver más allá de ellos.
Que ensucie el agua, la boca, la sangre, que bese la derrota,
que rasque la costra de la herida para que sangre.
Que duela, que duela hasta quebrar la hipocresía, la apariencia,
que queme, que no sea ni un canto, ni un suspiro,
que tenga la fuerza rabiosa de la vida. No cantos sino gritos.
No son palabras sino gritos lo que pongo ahora en tu mano.
Repito: no son palabras sino gritos lo que tienes ahora en
tus manos.
Vacíos del existir. Gritos. Insomnios parecidos. Gritos.
No hay álamos ni brisas… Ni paisajes, ni amor, ni nostalgia.
Gritos.
Te grito al oído que me duele el mundo hasta casi morir.
Son gritos, te repito, no palabras, lo que escribo aquí.
Y no es la poesía un lugar donde yo jugar…
No implico a nadie, no corrijo…
No es para mí la poesía un sitio donde jugar…
Sino un lugar donde sufrir y a la vez dejar de sufrir.
Me alimenta, la necesito para vivir.

Y tal como llega la palabra llega el vómito,
y llega una paz para mi cuerpo, mis ojos,
para mi alma-vientre dolorida…
Llega una paz para mi cigarro hundido en la piel,
la paz de una mujer cenicero,
o una culebra sucia o reina, da lo mismo.

No se trata para mí de un trabajo, no me esmero, no cuadro, no
perfilo, no borro, no reviso, no perfecciono. Son gritos.

Quememos la poesía sin alma, sin dolor, sin rabia, sin verdad.
Quememos una vida sin poesía, sin dolor, sin rabia, sin verdad…
Como la pintura que se vende para hacer conjunto con los
muebles, como la música para escuchar de fondo.
Poesía de mentira, pasatiempo, osadía del hipócrita,
escultura para hacer conjunto con el mobiliario.
Poesía verdadera; vómito de gentes. Poesía que ni es poesía siquiera…
Porque la poesía es vida; sólo vida… En palabras que gritan…
Es grito.
Porque os repito: no son palabras sino gritos lo que escribo.


Princesa Inca, La mujer-precipicio

 

MUJER

8 Mar

EL LLANO INUNDADO

6 Mar

No siempre estoy leyendo a Juan Rulfo. ¿O sí?. Justo estos días, que el Ebro recuerda sus escritos, que suena con sed de espacio y ansia de mar, eso dicen, acabo de leer «El día del derrumbe», un relato del libro » El Llano llamas». Y no sé por qué lo mezclo todo. El Llano en llamas. El Llano inundado. No se puede negar que los hechos se parecen, que algo tienen en común. Yo siento que tiemblan con el mismo temblor. Un temblor que como las capas freáticas se cuela lento, insidioso, hasta llegar el lugar donde habitan los sobresaltos. Y allí se queda. Hasta que estalla. Hasta que estalle.

Los protagonistas del Llano hablan del día del derrumbe. Lo recuerdan así: Yo por esos días andaba en Tuxcacuesco. Hasta vi como se derrumbaban las casas como si estuvieran hechas de melcocha. Se retorcían así, haciendo muecas y se venían las paredes enteras contra el suelo.

Bueno, unos pocos días después; porque me acuerdo que todavía estábamos apuntalando paredes, llegó el gobernador; traía geólogos y gente conocedora. Venía a ver qué ayuda podía prestar con su presencia .Todos ustedes saben que nomás con que se presente el gobernador, con tal de que la gente lo mire todo se queda arreglado. Y la gente aunque se la haya caído la casa encima, queda muy contenta con haberlo conocido.

Tuxcacuenses: Me duele vuestra desgracia. Yo, en los considerandos de mi concepto ontológico y humano, digo: ¡me duele!, con el dolor que produce ver derruido el árbol en su primera inflorescencia. Os ayudaremos con nuestro poder. Las fuerzas vivas del Estado desde su faldisterio claman por socorrer a los damnificados por esta hecatombe nunca predicha ni deseada. Mi regencia no terminara sin haberos cumplido. Por otra parte, no creo que la voluntad de Dios haya sido la de causaros detrimento, la de desaposentaros. Nomás estuvieron un día y en cuanto se le hizo de noche se fueron.

Aquí hace tiempo que se acabaron las ganas de escuchar.  Sólo queda el desconsuelo y un desaliento oscuro que araña la cuerda de la esperanza. Y la rompe.

TODO ESE MAR QUE NO CONOCES

2 Mar

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Quiero ser mar.

El día y la noche

mudos lo miran.