Archivo | noviembre, 2011

¡Aleuya! ¡Aleeeeeeeeeeeeluya!

21 Nov

 

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Que felices seremos los dos, y que dulces los besos seran… la, la,la,

Por fin. Ya no guntábamos más. Respiremos aliviados.  Era precisoque alguien nos librara de esta  plaga  bíblica  y  de ese monstruo de siete cabezas que nos tenía  ahogados. Se acabó la pesadilla. A partir de mañana la” primita” esa que nos ha salido, así por las buenas. Descarada,  chula y prepotente se va a enterar  de los que es el marianísmo. ¡Podemos vivir tranquilos!

Dejando por el  momento todo a un lado: mercados, mercaderes, primas y primos, mejor nos refugiamos  en las palabras  del poeta:

“Basta de navegar en el olvido. Basta de bendecirnos en la lluvia. Basta de no ser nadie. Basta de que el placer nos desconozca. Basta de convivir con  la derrota.

La  palabra inquietud colma la realidad, como si fuera un humo concentrado. La libertad le da un pellizco al alma y uno no tiene más remedio que ser libre.   De todos modos, la cordura vigila y amenaza con meternos en el corral de la razón. Somos frágiles y eso nos salva. El desconsuelo nos consuela y nos es imposible traicionar.

Por suerte no tenemos dioses que nos perdonen»

DESDE MI VENTANA

14 Nov

 

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Al otro lado de mi ventana sólo los edificios con su sereno y mesurado silencio permanecen inalterables. Por lo demás el paisaje es cambiante y  fronterizo. Fronterizo con una serie de calles  que algunos han dado en llamar la Milla  de Oro zaragozana, fronterizo también con el barrio de la Magdalena con su carga marginal, donde he oído decir que en los muros de los edificios se escriben versos de Rilke sin haber leído a Rilke,  y lugar de paso  en la rutina diaria   para muchos de  los vecinos de Las Fuentes y San José. Allí coinciden y se mezclan  todos.  Jubilados, amas de casa, jóvenes desocupados, jóvenes que se besan, parejas que se ignoran,  parejas que se abrazan, mujeres que van a misa,  mujeres que no van   a misa,   mujeres elegantes, mujeres desaliñadas, mujeres sin rumbo. Mujeres. Colgados que hablan solos,  colgados que no hablan, colgados que ya no  pisaran el suelo,  trabajadores, trabajadores sin trabajo, trabajadores sin horizonte, hombres solos, hombres abandonados, hombres que arrastran los pies, viejos tristes,  viejos encorvados, viejos sin futuro,  niños que van al cole, niños que salen del cole, niños que dormitan en sus carritos…

Y yo celebro esa conjunción  de orígenes  tan dispares y en apariencia lejanos, y siento que la vida de la ciudad palpita al otro lado de mi ventana